SAGRADOS TITULARES
Santísimo Cristo del PERDÓN
La imagen del Santísimo Cristo del Perdón es el titular cristífero de la Hermandad y representa el pasaje evangélico del Prendimiento de Jesús, conocido tradicionalmente como el Beso de Judas, instante en el que Cristo, con infinita serenidad y mansedumbre, acepta su destino redentor ofreciendo el perdón incluso en el momento de la traición.
La talla es obra del imaginero Enrique Calero Rivera, realizada en el año 2019. Se trata de una imagen concebida dentro de los cánones de la imaginería procesional contemporánea, con una cuidada interpretación anatómica y un profundo estudio expresivo que transmite recogimiento, misericordia y entrega.
El Santísimo Cristo del Perdón está realizado en madera tallada y policromada, presentando una policromía al óleo de gran calidad, aplicada con exquisito realismo, donde destacan las carnaciones suaves, los matices de la piel y el tratamiento naturalista del rostro, que refuerzan el carácter humano y divino de Cristo en el momento previo a la Pasión.
La imagen es de candelero para vestir, contando con brazos articulados, lo que permite una correcta disposición de la talla dentro del misterio escultórico y una adecuada adaptación a la escena del Prendimiento. Esta concepción técnica favorece tanto la composición iconográfica como la expresividad del conjunto, dotándolo de mayor dinamismo y veracidad narrativa.
Fue bendecida el 24 de marzo de 2019 en la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol de Don Benito, convirtiéndose desde ese momento en el centro devocional de la Hermandad y en un referente espiritual para sus hermanos y fieles.
El Santísimo Cristo del Perdón forma parte de un misterio escultórico que representa el Beso de Judas, acompañado por las figuras de Judas Iscariote, un sanedrita, un guardia judío y San Juan Evangelista, todas ellas realizadas por el mismo autor en distintas fases, configurando un conjunto de gran fuerza catequética y coherencia artística.
Esta imagen invita a la contemplación del perdón, la misericordia y el amor sin condiciones, valores esenciales del mensaje evangélico que la Hermandad proclama a través de su estación de penitencia y de su vida cotidiana en el seno de la Iglesia y del barrio de San Sebastián.

María Santísima de
LA ESPERANZA
María Santísima de la Esperanza es la Titular Mariana de la Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo del Perdón “Beso de Judas” de Don Benito. Se trata de una imagen de Virgen Dolorosa de candelero, con brazos y manos articulados, concebida para ser vestida y adaptarse a los distintos cultos y momentos litúrgicos de la Hermandad.
La talla, realizada por el imaginero sevillano David Valenciano Larios, responde a un estilo barroco, apreciable en la armonía de sus volúmenes, la delicadeza del modelado y la elegancia de sus proporciones. Destacan especialmente las líneas del cuello, finamente trazadas, que aportan naturalidad y verticalidad a la imagen, reforzando su porte noble y sereno.
El rostro, policromado al óleo, presenta una encarnadura suave y cuidada, con ojos de cristal que intensifican su expresividad y favorecen la cercanía devocional. La Virgen muestra un dolor contenido y dulce, un sufrimiento sereno que no se desborda en dramatismo, sino que se recoge interiormente, en coherencia con el misterio que representa el Santísimo Cristo del Perdón, en el instante previo a la traición. Ese dolor suave convierte a María en refugio, consuelo y esperanza para el fiel que la contempla.
Su advocación se ve reforzada simbólicamente por el color verde, signo de vida, esperanza y confianza en la misericordia de Dios, que define su iconografía y su mensaje espiritual dentro de la Hermandad.
María Santísima de la Esperanza fue bendecida el 8 de noviembre de 2025, en una solemne celebración presidida por el obispo de Plasencia, Mons. Ernesto Brotóns, coincidiendo de manera providencial con el Año Jubilar de la Esperanza, lo que confiere a su bendición un profundo significado espiritual y eclesial, quedando desde entonces vinculada de forma especial a este tiempo de gracia para la Iglesia.


Mártir SAN SEBASTIÁN
La imagen de San Sebastián venerada en la iglesia parroquial del mismo nombre en Don Benito es una de las devociones más arraigadas del barrio y constituye un referente espiritual e identitario para generaciones de vecinos.
La talla procede de los prestigiosos talleres de El Arte Cristiano, en la localidad gerundense de Olot, centro fundamental de la imaginería religiosa en España desde finales del siglo XIX. Aunque no se conserva documentación que permita fijar con exactitud el año de ejecución, por sus características formales y técnicas puede situarse dentro del periodo de mayor actividad de estos talleres, entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.
La imagen representa a San Sebastián siguiendo la iconografía clásica del mártir cristiano: joven, sereno en su expresión y ligado al árbol del suplicio, con las flechas como símbolo de su martirio. Se trata de una representación pensada para el culto y la devoción popular, de lenguaje claro y profundamente reconocible para los fieles.
San Sebastián es Patrón de la parroquia y del barrio, y su imagen ha presidido históricamente la vida religiosa y festiva de esta feligresía, muy especialmente en torno a la celebración de sus fiestas patronales. Su devoción ha sido tradicionalmente invocada como protección y amparo, manteniéndose viva hasta nuestros días.
En fechas recientes, la imagen ha presentado diversos problemas de conservación, lo que motivó su retirada temporal del culto para ser intervenida. Este hecho impulsó una especial sensibilización en la comunidad parroquial, que ha mostrado una vez más su compromiso con la conservación de su patrimonio religioso y con la figura de su santo patrón.
La imagen de San Sebastián no es solo una obra de imaginería religiosa, sino un símbolo de identidad, fe y memoria colectiva para el barrio y para la parroquia que lleva su nombre.
Además, San Sebastián es cotitular de la Hermandad desde el momento mismo de su fundación, formando parte esencial de su identidad y de su espiritualidad. Su presencia como cotitular refuerza el vínculo histórico y devocional entre la corporación y la parroquia, siendo signo de continuidad, protección y referencia espiritual para los hermanos y para toda la comunidad parroquial.